Al día · crescō
Herramienta de casa · prototipo interactivo

Todo lo que espera
por ti, ya redactado.

Correo, Slack, Notion y calendario caen en una sola pila. Cada carta llega escrita con tu voz y con su destino a la vista. Tú apruebas, editas o pospones — nada más. Y cuando quieres mirar en vez de decidir, la pila se abre en una regla de cuatro semanas que te dice dónde estás full.

Cae Se redacta Se aprueba Se edita Y sale
Ila ley

Si no trae salida propuesta, no entra a la pila.

Esto no es una bandeja unificada. Una bandeja te muestra lo que llegó; esta app te muestra lo que ya está resuelto y espera tu firma. Si algo no tiene una respuesta escrita, un estado propuesto o una invitación por contestar, no aparece — porque no hay nada que decidir.

Un dueño con quince minutos no necesita ver más. Necesita terminar.

De ahí sale todo lo demás: una carta a la vez, el verbo del botón cambiando según el destino, y una pantalla final que dice «al día» — que es el nombre y la promesa.

IIel parte

Hola, Carlos. Este es tu resumen del día.

La primera pantalla no es la pila: es el parte. Se ensambla delante de ti —el saludo, el número, las barras y una frase— y termina en un botón. Dura dos segundos y medio y solo ocurre una vez al día.

el estilo
Futurista por cómo se ensambla, no por el color
Nada de neón cian sobre negro. Es tinta, lino y moss — la paleta de la casa — con el resplandor como única fuente de luz. Lo futurista está en el movimiento: el resplandor respira, una línea barre la pantalla una sola vez, dos arcos orbitan a distinta velocidad y cada pieza se materializa con el mismo riseblur que el onboarding de crescō ya usa. Nada nuevo en la paleta; todo nuevo en el tiempo.
el número
Tipografía, no un donut
Hubo un anillo de cuatro arcos aquí y se fue. Las proporciones de un donut no se leen, se adivinan — y alrededor de un número era decoración disfrazada de dato. Ahora el número es tipografía a 72px, alineado con el resto en vez de flotando centrado, y cuenta hacia arriba: un número que aparece de golpe no se siente ganado. El desglose lo hacen las barras, que van rotuladas: ahí lees «Correo 7», no lo estimas.
lo que lo salva de ser un tablero
Una frase que dice qué quema
Contar cosas es fácil y es lo que hace cualquier dashboard. Lo que convierte esto en un parte es la línea de abajo: «Marta lleva tres días esperando». Nombres, no métricas. Si esa frase no estuviera, sobraría la pantalla entera.
cuándo ocurre
Se ensambla cuando llegas, no cuando carga
Espera a que la pantalla esté de verdad a la vista para arrancar. Una coreografía que se gasta mientras miras otra cosa es trabajo tirado — y en una tab de fondo el navegador la congela igual.
la salida
No se retira una lámina: se atraviesa
Al pulsar Empezar, un destello moss se abre desde el propio botón —donde pusiste el dedo, no desde el centro—, el contenido sale en orden inverso al que entró (lo último que llegó es lo primero que se va), los arcos se deshacen por donde se dibujaron y el barrido llega desde atrás en vez de estar ya puesto. La sensación es de haber pasado por el parte, no de que alguien retiró una cortina. No hay forma de quedarse: informar sin empujar a decidir sería otro sitio donde perder la mañana.
IIIel prototipo

La pila, en el pulgar

Está vivo: arrastra las cartas, toca el texto para editarlo, abre la regla, filtra, silencia un canal. Es el modo cartas del onboarding de crescō traducido a una mano — mismo papel, mismo wash que tiñe la carta al arrastrar, mismo cierre con el brote.

9:41●●● ⏻ ▮

🌿

Al día.

Todo salió con tu nombre. Nada quedó esperándote.

crescō · jueves 30 de julio · 9:41

Hola, Carlos.

Este es tu resumen del día.

0esperan
0Vencidas
0En un toque
0Clientes

pruébalo en este orden
  1. Mira el parte ensamblarse.
  2. Arrastra una carta a la derecha y otra a la izquierda.
  3. Toca el borrador y escribe encima.
  4. → arrastra a la semana pasada → volver al ahora.
  5. Cambia a día y toca un bloque.
  6. → escribe kencodespachar.
  7. Mantén pulsado slack para silenciarlo hoy.
la franja de arriba
El destino, antes que nada
Cada carta empieza diciendo a dónde sale y a quién le llega, con el color de su canal. Nunca apruebas a ciegas. Es la franja de fase del onboarding con otro trabajo.
canal · cliente · persona
Tres datos, tres pesos de tinta
Los tres se leen de un golpe, pero no gritan igual: el canal es color (punto y nombre en su tono), el cliente es una ficha sólida —es lo que uno escanea—, y la persona va en tinta llena, porque es quien está esperando. En la carta el cliente sube a ficha junto al verbo, y el nombre de quien espera pesa más que la hora.
dedup
La misma decisión no se pregunta dos veces
Ricardo pide aprobar el flujo de estados por Slack y por Notion. Sam pregunta la fecha del paquete dos por correo y por Slack. Eso no son cuatro cartas: son dos. La pila las junta y manda la que pide respuesta escrita —ahí está la persona esperando—, con una línea que dice qué otra se cierra con ella. La otra desaparece de la cuenta: el titular dice diecinueve, no veintiuna. En la lista quedan marcadas con un +1, para que nadie sospeche que se perdió algo.
poka-yoke · el acuse
Deshacer en el lugar del hecho
Al mandar, el acuse nace del borde superior de la barra donde tu pulgar acaba de estar — no es un aviso en una esquina. Trae el Deshacer consigo y una raya que se consume en cinco segundos: ves cuánto te queda sin leer un número. Sigue la referencia de la Dynamic Island que fija UX inteligente: el estado no se anuncia en otro lado, vive en un lugar que se transforma.
poka-yoke · no confirmar
Cinco segundos después, no un diálogo antes
Nada pregunta «¿seguro?». Confirmar cobra el peaje a las cien veces que acertaste para protegerte de la vez que no. Se manda, y hay vuelta atrás. Solo lo que ni deshacer ni compensar puedan devolver llevaría diálogo — y en esta pila no hay nada así.
poka-yoke · estados imposibles
Un borrador vacío no se puede mandar
Si borras el texto, el botón se apaga y el verbo cambia a «Nada que mandar». No hay error que leer después: la acción sencillamente no está disponible, y el botón te dice por qué. Y lo que escribes se guarda al teclear, así que sobrevive a posponer la carta y a deshacer el envío — lo edité, lo mandé, lo deshice y el texto seguía ahí.
la tipografía
Una sola familia, sin fuente «técnica»
Aquí no hay una monoespaciada para los rótulos y los números. Una segunda familia que grite «esto es metadata» es una muleta: la jerarquía la hacen tamaño, peso, tracking y color. Y lo único que la mono resolvía de verdad —que las cifras no bailen— lo da Inter con cifras tabulares. Todo lo que ves, del titular al tick de la regla, es la misma letra.
el gesto
Derecha manda. Izquierda espera.
Umbral de 110px — el recorrido de un pulgar es más corto que el de un ratón. El wash te dice qué va a pasar antes de que sueltes: si te arrepientes a medio camino, sueltas y la carta vuelve.
editar
El texto es el objeto. Se toca.
Editar no es un tercer gesto ni una pantalla nueva: tocas el borrador y escribes encima. El ✎ de la barra existe solo para que el pulgar no tenga que subir.
el verbo
Cambia con el destino
El botón dice mandar, hecha o aceptar según la carta. Nunca dice «confirmar»: una palabra que sirve para todo no dice nada.
la luz
Oscuro decide. Claro mira.
El deck baja el telón —una cosa iluminada, el resto apagado—. El barrido lo sube: la mesa con todo encima, sobre el lino. El cambio de luz te dice en qué modo estás sin leer una palabra.
al bajar
Nada desaparece, todo se encoge
El titular migra a la barra en pequeño, la regla cae de 104 a 40px y las barras se comprimen a scaleY(.42). Sigue siendo la misma regla en su estado mínimo útil. Subes seis píxeles y vuelve entera.
IVla regla

Un instrumento de medida, no un gráfico

Ticks de hora, marca gruesa cada lunes, y las barras creciendo desde el filo: una barra, una cosa. La noche no se dibuja — entre las 8pm y las 7am solo queda la marca del día. El vacío también mide.

dos escalas, dos trabajos
Semana compara. Día lee.
Semana responde una sola pregunta: dónde estás full. Día se abre y cada bloque ya dice qué es y de quién. Si las dos hicieran lo mismo, sobraría una. Al cambiar, los bloques vuelan — son los mismos elementos moviéndose en 550ms, no un redibujo: si se recargara, perderías el hilo de qué era qué.
el pasado
Lo despachado queda en hueco
Si puedes ir atrás, atrás no puede estar vacío. Lo que ya saliste se dibuja como contorno del canal, sin relleno. Lo lleno es lo que aún debes; lo hueco es lo que ya diste — y de un vistazo ves qué semana te comió.
la línea de carga
Un datum para saber cuándo es demasiado
La raya punteada en cinco es tu día lleno. Una columna que la pasa no necesita explicación. Solo aparece en semana, porque es ahí donde comparas.
el encaje
Sugiere, no obliga
Proximity, no mandatory: puedes quedarte entre dos semanas si quieres mirar. Una regla que te agarra el dedo es una regla que pelea contigo.
volver al ahora
Solo existe cuando te perdiste
La píldora aparece únicamente cuando el hoy sale de pantalla, y se va sola al volver. Ningún botón permanente para un problema ocasional.
el arco
Tres alturas del mismo objeto
Regla mínima de 40px (de reojo) → regla completa (leer) → carta (decidir). Nunca aparece un objeto nuevo: es lo mismo, más cerca.
Vlos filtros

Un campo, no un panel

Canal, cliente, persona, día y texto entran por la misma tecla. Nadie tiene que aprender dónde vive cada filtro: escribes lo que tienes en la cabeza. Lo que eliges se vuelve ficha dentro del campo, y retroceso quita la última.

el eje que no existe en ninguna app
«En un toque» — filtrar por esfuerzo
No piensas «muéstrame Slack»: piensas «tengo cuatro minutos». Ese atajo trae solo lo que se despacha sin leer — marcar hecha, aceptar, confirmar. Cuatro minutos en el carro son cuatro cartas, no cuatro correos largos.
el titular es el resultado
La frase es el contador
«Diecinueve esperan.» → «Cuatro de Kenco.» → «Dos de Kenco por correo.» No hay un contador aparte porque el titular ya lo es.
las que darían cero
Se apagan, no desaparecen
30% de opacidad y dejan de responder, pero se quedan en su sitio. Una fila de filtros que se reacomoda bajo el pulgar es una trampa.
no ocupan cuando no los pides
Los atajos florecen y se van
Fuera del ⌕ no existen. Al tocarlo el fondo se vela y las fichas entran en cascada de 22ms. Los filtros son un momento, no un mueble.
silenciar por hoy
El filtro al revés
Mantienes pulsado un canal, se llena un arco moss y a los 450ms desaparece de la regla y de la lista. Arriba queda una ficha punteada «slack · hoy no — traer de vuelta». Vuelve solo mañana: no hay que acordarse de nada, que es el punto entero.
filtrar es cargar la pila
Sales del barrido con la pila a tu medida
Filtras, das a despachar las 4 y el deck trae solo esas cuatro. El botón nunca dice «empezar»: dice el número. Un dueño con quince minutos decide con ese número, no con el verbo.
VIlas conexiones

Cuatro canales, seis llaves

No es una llave por canal: es una llave por espacio conectado. Notion son tres —Mogos, crescō y Trolley llevan cada uno el suyo— y por eso una tarjeta de Notion nunca dice «tu tablero» a secas: dice en cuál. El día que tengas dos correos, la lista crece igual sin tocar el diseño.

canal
qué se vuelve carta
qué pasa al aprobar
correo
Un hilo que espera respuesta tuya. El agente redacta la contestación completa con el contexto del hilo.
Sale el correo con tu firma. Si editaste, sale lo editado — y la corrección alimenta tu voz.
slack
Menciones y mensajes directos que piden decisión. Trae el canal y el hilo como evidencia.
Se publica en el hilo, como tú. Nunca en un canal donde no te mencionaron.
notion · Mogos
Tres espacios distintos, tres llaves distintas. Cada uno aporta las tareas donde te taggearon y que solo esperan que las cierres — sin redacción: la tarea con su contenido. Al aprobar, pasa a hecha en ese espacio y quien te taggeó queda notificado.
notion · crescō
Lo de la casa y lo de los clientes que no tienen espacio propio (Amedi, Kenco, tangō).
Un toque, sin escribir.
notion · Trolley
El espacio del cliente, con su propio portal y sus paquetes.
Un toque, sin escribir.
calendario
Invitaciones por contestar. Trae si choca o no con tu día — el contexto que decide.
Se acepta o se propone otra hora, con una nota corta al organizador.
VIIlo que falta

Lo que este prototipo todavía no contesta

El diseño de pantalla está. Lo que sigue es el spec: conexiones, cómo se aprende la voz y qué pasa cuando algo sale mal. Estas son las preguntas abiertas, escritas para no olvidarlas.

¿Cómo aprende tu voz?
Punto de partida: el manual de marca de crescō más tus correos enviados. Y cada edición tuya es la mejor señal — corregir un borrador debería valer más que cualquier prompt.
¿Qué pasa si el borrador está mal?
Editas y sale. Pero hace falta decidir si el sistema aprende de esa edición o solo la manda. Aprender es lo que hace que la pila mejore sola.
¿Y deshacer?
Nada debería salir instantáneo. Ventana corta de arrepentimiento tras aprobar, como manda UX inteligente: deshacer, no confirmar.
¿Dónde viven las llaves?
Cuatro tokens con permisos mínimos, en el servidor y nunca en el teléfono. Solo lectura para armar la pila; escritura únicamente en el momento de aprobar.
¿Qué NO entra nunca?
Hace falta la lista negra explícita: nada financiero, nada legal, nada con gente que no conoces. La pila es para lo repetido, no para lo grave.
¿Cuándo llega el aviso?
Una sola notificación al día, a una hora que tú eliges, con el número. No un aviso por carta — eso sería un quinto inbox y volvimos al principio.
VIIIjuramento

Las diez reglas de al día

  1. Si no trae salida propuesta, no entra a la pila.
    Esto no es una bandeja. Lo que no tiene decisión no se muestra.
  2. El destino se ve antes que el contenido.
    A dónde sale y a quién le llega, arriba del todo. Nunca se aprueba a ciegas.
  3. Aprobar es editar.
    El texto es el objeto: se toca y se escribe encima. No hay pantalla de edición.
  4. El verbo cambia con el destino.
    Mandar, hecha, aceptar. Nunca «confirmar».
  5. Oscuro decide, claro mira.
    La luz dice en qué modo estás sin una palabra.
  6. Nada desaparece: se encoge.
    Todo baja a su estado mínimo útil y vuelve al subir seis píxeles.
  7. Un solo rojo en toda la app.
    Solo para lo vencido. Si apareciera en otro sitio, dejaría de significar esto.
  8. Los filtros son un momento, no un mueble.
    Fuera del campo no ocupan un píxel.
  9. Lo lleno es lo que debes; lo hueco es lo que diste.
    El pasado se dibuja. Ver el trabajo hecho es parte del instrumento.
  10. Termina.
    La pila se acaba y la pantalla lo dice. Una app de aprobar que nunca se vacía es un inbox con otro nombre.
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