Despacho · Venezuela · diseño esencial

Tu día es la ruta.

El transportista sube al camión y ve hacia dónde va. El mapa es el lienzo — como Google Maps— pero el cromo susurra: calles en hairline, la ruta en azul Mogos, los pines ordenados por cercanía. Abajo, una sola hoja con una sola idea: tu próxima parada, cuánto pesa y a quién entregas. Un toque para navegar, un toque para llamar.

Ruta Parada Navega Llama Entrega Firma Confirma
Flujo completo. 14 pantallas, de elegir la ruta a cerrar la jornada: Rutas → Resumen → Mapa / Ruta / Mapa completo → Parada / Llegaste → Entrega → Foto → Firma → Listo, más los caminos ámbar No se entregó y Pago pendiente, y el Fin del día. El chofer nunca se traba: match o falla, pagado o pendiente, con red o sin ella — siempre hay un siguiente gesto claro.

Por qué el mapa, y por qué calla

El chofer decide con el cuerpo en movimiento: baja del camión, una mano ocupada, sol en la pantalla, prisa. Por eso el mapa es el héroe —ver hacia dónde va es la pregunta número uno— pero lo desaturamos para que no canse y no gaste batería. La ruta azul Mogos y el pin que pulsa son lo único que llama. Todo lo demás —avenidas, manzanas, parques— es contexto en susurro. La hoja inferior carga una sola decisión a la vez: esta parada, este cliente, este toque — y te avisa si pesa, para que bajes del camión ya listo.